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lunes, 20 de diciembre de 2010

1 hora.

Son las 8 de la tarde de un aburrido día de Lunes; sí, lunes, esos extraños días que no sirven para nada. Cansado de no hacer nada, subo las escaleras a oscuras y enciendo el ordenador sin ningún plan concreto. A duras penas inicio Tuenti y abro dos nuevas pestañas para mi Flickr y el blog. Puesto a que hora y media antes había echo lo mismo, mi búsqueda de nuevas noticias, eventos y respuestas no tuvo éxito. Miro el chat por encima, buscando a una persona en concreto. Como suponía no estaba, así que abro una conversación con Vicky Barclay. "Qué asco de día" es lo primero que escribe. "Opino lo mismo" pienso, sí, sólo lo pienso, pues perferí preguntarle el por qué de su amargura. "Espera.. tú no eres Sergio :S" contesta; en ese momento me sentí como un sólo incomprendido, pero sin el como. Necesitaba a ese alguien que siempre me comprende. No pudo ser. En este instante, me doy por vencido en lo informáticamente hablando, pero sin cerrar nunca Spotify donde elegí algo tranquilo para relajarme. Saco la cámara que tantos recuerdos ha guardado del basto cajón de madera y compruebo la batería de la fotógrafa. 0% de pilas. Frustrado, escojo un libro al azar de la estantería mientras Secrets suena en el ordenador. En la cómoda cama pasaba lentamente las páginas cuando el ahora reproductor de música se reinicia sólo. ¿Qué más? pienso. Decido apagarlo recién reiniciado, rechazando lo inrechazable, haciéndose el silencio. Aturdido, abro la ventana en busca de alguna excusa para cambiar de aires. Sólo se veía un encapotado cielo azul oscuro y las intensas gotas caer sobre las tejas. Algún despistado paragüas cruzaba la calle a toda prisa. Sólo los trabajadores de Telepizza usaban el motor de su moto a aquellas horas. Llovía sobre mojado. Saco el móvil con la extraña sensación de haber echo eso hace minutos. Bajo al salón y busco la MTV entre los 999 canales. El hambre empieza a hacer mella y empiezo a engordar cual gorrino comiendo Tostarricas.

Y os preguntaréis; ¿cómo acaba mi día? Pues así, aquí, escribiendo todas estas patrañas para que alguien, tan o más aburrido como yo, pueda leerla y pasársele el rato, y para pensar que no es el único "incomprendido".

Mañana será un nuevo día, y la noche es joven... todo se transforma.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Quién fue a Sevilla perdió su silla (o no..).

Este pasado fin de semana, se disputó en la serranía de Sevilla el campeonato de Andalucía de Media y Relevos, cada día respectivamente.

SÁBADO. Son las 8:30. Todos los llamados acuden cual manada al Falla como indicaba el Blog del club. Partimos ajustadillos en los coches y llegamos a Puebla del Río sobre las 10:15 aproximadamente. Sorprendidos por la rapidez, buscamos en la mochila la brújula y demás y nos atrevemos a salir afuera. Un frío seco nos recorrió el cuerpo, pero tuvimos la fuerza de salir y saludar a los demás andaluces. Se respiraba tranquilidad.
Poco a poco, nos fuimos dispersando a confirmar nuestra hora de salida. Siguiendo indicaciones y aun soltando el último bostezo, llegamos a salida preparando mentalmente el terreno y comentando paranoias varias. Calentamiento como tontos alrededor de una simétrica laguna y chillido por megáfono para las horas. Tras limpiar y checkear (o cleanear y comprobar) pillé mi mapa casi al vuelo y le di a las piernas.
Como en la pasada reunión técnica, intenté divisar de ante mano parte de mi recorrido antes de llegar al triángulo. Sin problema. 1 y 2 clavadas. Tarareaba Misery de Maroon 5. Quizás un poco de desconcentración o algún error de paralelo me hicieron perder 3' en la 3, dónde aun así pillé a un corredor de mi categoría con los mismos problemas... pero igualmente Dani Toro me pilló a mi...
Tras salir de aquel embrollo antes que ninguno de los nombrados, proseguí a paso firme sin ninguna complicación apreciable hasta llegar a Meta, donde me llevé una decepción al no encontrarme agua que beben los seres humanos, sino cajas de cartón para caballos, pero necesitaba saciar mi sed. A los escasos 6' llegó Bob, quejándose de lo mismo que yo, y mirando el mapa volvimos al aparcamiento. Fuimos a descargar, donde sólo nos dieron el tiempo por problemas del sistema.
Fue llegando gente, cada uno con su historia y distorsiones mentales (o físicas, como Manolo Álvarez).
Nos apretujamos poco a poco en una de las mesas del pequeño recinto y engullimos bocatas varios del restaurán (tortilla de esa no, please), partidas de cartas -preferiblemente pescaito- y fotos a más no poder.
Tarde movidita entre pabellón, duchas, lucha contra los insaciables pinchos, vueltecita por el pueblo muerto y cena "gratuita" en un bar improvisado.
Cabezadas tontas mientras Antonio nos contaba historias más que graciosas adaptadas a nuestro mundillo y personajes. Después de horas, cambios de colchón, risas salvajes y cosquillas, olvidamos la tensión que teníamos al día siguiente y durmimos.

DOMINGO. El sonido de las bocinas de coches gaditanos resonaba en nuestros oídos mientras salíamos del pabellón. Subidón de moral para aquel que se hubiese acercado a un CEOCE ayer. Vuelta al aparcamiento del día anterior donde la tranquilidad se había convertido en incómodas inseguridades. Marcas de guerra gaditanas en la mejilla y empiezo de los relevos.
Salida en masa. Baliza del espectador. Llega Dani Toro. Aplausos. Es el primero. Veo de lejos a Javi. Sin pensármelo, corro a buscar su relevo. Aun le quedaba un bucle. Azote con sus últimas fuerzas minutos después. Sin pensármelo mucho, arranco el mapa 21-2 del improvisado tendedero. Nada más la primera ojeada, la luz de la inmensa cantidad de claros me hizo entender lo fácil que sería carrera, pero por lo cual intensa físicamente. Poco más de 2 tontos minutos perdí en la 4 cuando llegué a meta echando los higadillos (y dándole la palmada a Bob, por supuesto).
20' más tarde, todo Fundio se volcaba a la llegada victoriosa de Bob a meta. Ganamos. Por dos años consecutivos, ganamos.
Entrega de regalos y premios en el podio. Muchos fundios felices. Demasiados diría yo. Rumbo a Puerto Real o hacia cualquier otro lugar de la comunidad.
Nos volveremos a ver, antes de lo que creemos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Layton 1, 2, 3...

Anoche, a altas horas de la madrugada, aun me mantenía despierto en la cama. Y no precisamente por tener dificultades para dormirme... me encontraba jugando a el, para mí, mejor videojuego para la NDS. Se trata de el "Profesor Layton".

Llevo siguiendo los juegos desde el primero, hasta este con el que estaba ayer, el tercero. No es para nada algo para niños, es difícil, elegante, enrevesado e inteligente; cuesta hacerse al perfil de un buen jugador. Para quien no lo conozca, el juego trata de una historia en la que el Profesor Layton y su Aprendiz Lucke junto a muchos más van desarrollando los echos a partir de la resulución de puzles. Realmente, es casi imposible de describir, os recomiendo que lo probéis...

Bueno, a lo que quería llegar; estaba prácticamente en los últimos momentos de este trepidante juego, me pareció tremendamente ingeniosas todas las situaciones y maneras con las que todo se resolvía. No podía creer que alguien pudiese haber desarrollado eso, fascinante.

Aun así, mi verdadero enigma en aquel momento, lo que realmente pensaba y esperaba, es al final del juego pusiese: "Continuará"... eso para mi era lo más importante de todo, pues significaba que iba a poder disfrutar de muchos buenos ratos más.

Y ahora, es cuando os digo que si tenéis la oportunidad de seguir algo como ésto, sólo sabréis si realmente os ha llegado si siempre quieres más y más, y no sólo las ganas de ganar.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

No digas adiós, no, no lo hagas.

Ayer, 7 de Diciembre, me llamaron de madrugada para decirme que tenía que ir hoy a balizar una carrera provincial al Pichacho, día de fiesta, por lo que tendría que madrugar... no sabía bien si sentirme "importante" o llorar.

Decidí sentirme importante y a las 9:00a.m. me planté en el instituto. Llegó con cara de sueño Miguel, con el que se me hizo más mejón (:P) el viaje.

Bajamos del coche y tuvimos que recortar cintas de prebalizado de años atrás y colocarles nuestros números (de ahí mi mancha desde hoy permanente del cortavientos;P). Poco a poco, los organizadores nos fuimos dispersando hacia nuestra zona. Por la suerte o desgracia de no venir Pablo Vaca, me asignaron prebalizar también las suyas.. me debes una @#%!

Llegué a mi meta antes que nadie, lo cual si que definitivamente me hizo sentir importante. Saqué mis mandarinas y empecé a recobrar fuerzas. De repente, alcé la cabeza, y vi ante mí a una vaca picachareña. Impasible. Estática. Muda. Inmóvil. Tuve curiosidad por ella así que me acerqué un poco. A pocos metros suya, me senté en una piedra a su derecha. El animal, siguió mirando al frente y agitando la cola suavemente. De repente, se hicieron ver desde el fondo dos, tres, hasta seis vacas más; en este instante, mi amiga hizo un amago hacia la derecha, y a paso firme se dirigió hacia sus semejantes...

Ahora es cuando me doy cuenta, de que por muy diferentes que seamos los animales, todos tendemos a seguir a los demás, y a evitar lo que no nos atrae.

martes, 7 de diciembre de 2010

Fifty.

Alguien dijo una vez, que las cosas llegan, que debemos esperarlas, el destino decía...

Otro alguien, un día afirmó que debemos ir a por esos objetivos, sin temor a que no conseguirlos, sino siempre mirar hacia delante...


Hoy, a esta hora, en este momento, abajo, en la calle, una señora está limpiando las cacas de un perro que acaba de pasear su dueño.


Sin personas activas, no se arreglaría el mundo... y sin personas pasivas no habría mundo estropeado que arreglar.


Y alguien dijo: "Los japoneses no miran, sospechan"

lunes, 6 de diciembre de 2010

Hace semanas (Huelva).



8:40 de la mañana. Mi padre. Era la hora. Lentamente los de "La Albahaca" nos incorporamos. Escuchábamos las quejas de la gente. Llovía. Niebla. Desgana total de salir afuera. Equipaciones. Brújula. Ánimos y sin chubasquero compañero hacia la salida.

De camino para la salida, y comentando lo "pronto" que salíamos cada uno, apareció un coche negro que nos llevó por turnos hasta un largo tramo antes de la salida; 9 orientadores a bordo.

Nos bajamos del coche a 10 minutos de que empezase a sonar el dichoso reloj. Las gotas empezaron a mojar nuestras caras y el viento hacía aun más desagradable aquella espera.
Corrimos a refugiarnos a una imaginaria carpa. Afortunadamente, la madre de Mireya estaba allí, con su paragüas familiar. Acurrucados en él tiritabamos aún más al pensar que teníamos por delante un recorrido de casi 7km.

¡Árboles! ¡Silvia! ¡Silvia! ¡Miguel! Pedía para que me acompañasen a calentar y a evitar coger un catarro del 15.
Entre trote y trote, los charcos del camino iban aumentando de volumen, cada vez las zapatillas se veían menos al pisar.
Miguel colocó bien mi Buff, al estilo “pirata antilluvia”, para que fuese más leve.

9:09. ¡PIII! Limpiar. Checkear. Descripción. Mapa. Grapas impermeables. ¡PI! definitivo. Miré el mapa con cierto miedo de camino al triángulo. Al llegar a este intenté seguir mi camino sin detenerme, pero Elena Martí precisó mi ayuda. De camino en mi ruta, todo parecía irme medianamente bien, hasta que, claro está, llegaron las complicaciones. Esto fue en el punto 6, en el que el cansancio empezaba a pasar factura. Cuando pensé que me libré de mis problemas, fue el siguiente punto el que se me resistió, una “cagada de las de recordar”. Fue tras uno de los avituallamientos, la 16 la última que se me complicó. Lo más rápido que pude llegué a meta tras un empinado sprint. Esperé a Carmen, que llegaba tras mia, y me acompañó en un duro tramo hasta un refugio, duchas y toallas.

Y alguien dijo: ¿QUIENES SOMOS? ¡FUNDIOS!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Actual.


Yo lo llevaba pensando ya demasiado tiempo.
Alguien recientemente me lo dijo; ¿¡por qué no te haces un blog!? ¡Es divertido!
Son muchas, muchísimas las razones posibles para crear uno, pero.. ¿realmente hay alguna conviccente? La haya o no, quiera o no, importe o no, quiero que este blog se convierta en algo parte de mí, parte de mi identidad y de mi camino del día a día.

¿Queréis ver como evoluciona?
Yo también.